lunes, 31 de marzo de 2014

Fin de semana familiar

Después del parón de fin de semana que me he pasado en cuanto a publicar se refiere, comento brevemente qué es lo que he estado haciendo.

El sábado tenía plan con mi jefe, su familia, la mujer a la que sustituyo y la suya. Todo muy familiar. Por la mañana fuimos a la “playa” (entre comillas porque es una charca de patos dentro de un lago inmenso y artificial). Hicimos picnic franco-germano-mexicano-español (mi jefe franco-germano, yo el español y el resto mejicanos) y luego intentamos ver una exhibición de globos aerostáticos que se canceló por la lluvia (había que hacerlo por los tres niños de mi jefe y la niña de la mexicana a la que sustituyo). Y todo esto lo hicimos en las inmediaciones de dos ciudades: Cyberjaya y Putrajaya. Todo muy familiar y muy bonito.

Ambas ciudades son “inventos” del gobierno malasio en los últimos quince años en mitad de la nada a unos 50-60km a las afueras de KL. Y efectivamente las inventaron bien, con sus zonas verdes cuidadas, sus edificios de arquitectura moderna, sus calles anchas… pero les faltó un detalle: el factor humano. En las dos, pese a haber edificios gubernamentales y empresas no hay apenas viviendas, con lo que son dos ciudades fantasma fuera del horario laboral. Y por qué se inventó el gobierno dos ciudades así, sin pensar en que la gente debería tener un sitio dónde vivir? Pues porque el gobierno malasio no planea, ejecuta y luego, ya si eso, corrige… o no.

Cyberjaya es un esfuerzo del gobierno por crear un Silicon Valley malasio. Las tierras que expropiaron a precio de oro para construirlas eran mayoritariamente o selva o de propiedad de (que sorpresa) malaya. Y para crear un centro tecnológico internacional se gastaron una pasta en dotar a la zona de una de las mejores conectividades del sudeste asiático y en dar exenciones fiscales (casi totales) a todas las empresas que se instalaran en la zona. Qué ocurrió? Que pronto muchas grandes multinacionales tecnológicas o no como hp, ibm, HSBC o dhl instalaron allí sus servidores para la región Asia-Pacífico e incluso sus call center. Pero se dieron cuenta de su mayor problema: una empresa con 5000 trabajadores (el call center de hp a nivel global) tiene que tener su cuota de malayos “supertrabajadores” (como ya explicaba en otro post) y pagar 500 sueldos baldíos, más trasladar a la plantilla de medio mundo dejó de ser rentable. Solución, expatriar a los trabajadores expatriados a sus países de  origen (porque por un agujero legal, computan como trabajadores locales). Las empresas contentas con sus beneficios fiscales, los trabajadores contentos porque no tienen que mudarse, los malayos contentos porque les pagan por seguir haciendo nada mientras disfrutan de sus 7 descansos diarios y el gobierno doblemente feliz porque los malayos están contentos y porque  si paseas por las calles ves edificios enormes con los logotipos de grandes corporaciones. Pero la ciudad no tiene gente, lo que si sumamos a la falta del gen del mantenimiento de los edificios que se da en el genoma malasio, hace que haya nacido el mayor cementerio de elefantes arquitectónico de la historia.

Putajaya no es distinto. Suelo malayo (el de KL es mayoritariamente chino), y plan urbanístico ganado en concurso público internacional (qué sorpresa) por una universidad malaya (universidad islámica). Esta vez el objetivo era llevarse la capitalidad de KL para allá y construir (en suelo malayo para que ganen los de la casta afín al gobierno) una ciudad donde toda la administración del país se diera cita. Comenzaron con el palacio presidencial y le siguieron una gran delegación de la Corte Central, el Ministerio de Economía, y otro par de ministerios. Mientras tanto tiraban de obra pública y hacían grandiosísimos edificios para albergar embajadas (algunas se trasladaron, otras pasaron del proyecto y aunque les construyeron el edificio se quedaron en KL) y ya puestos, construyeron siete puentes preciosos. Oiga, señor arquitecto, que estamos en un secarral y no hay un rio para que pase debajo del puente…. Da igual! Construimos un superlago (en el que había estado por la mañana en la playa) y bombeamos agua desde el mar para llenarlo, aunque cueste una millonada. Mientras tanto seguimos planificando u construyendo al lado de la avenida principal y de su carril bici (nadie se da cuenta de lo absurdo de tener un carril bici de casi cinco metros de ancho en Malasia con el tiempo que hace???) un centro internacional de convenciones. Que no falte de nada! Y como aquí sí que tiene que venir mucha gente para trabajar en las administraciones públicas que hemos montado aquí vamos a hacer que estén bien: zonas verdes y parking de bici para todos (vuelvo a insistir, bici con este tiempo???). Oiga, señor arquitecto, que aquí no vive nadie y no hay ni plazas de aparcamiento ni bares… Pues que aparquen en doble fila y no abras muchos bares no sea que vengan los chinos. Así de ridículo, pero así de cierto.


Seguiremos informando….

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