Después de un sábado light para recuperarme de la fiesta del
viernes por la noche donde básicamente salí del guetto por el "qué dirán" a ver
la mezquita del barrio (muy bonita por cierto), el domingo tocaba turismo del
duro, así que en base a mi experiencia del día paso a daros siete sencillos trucos
de viaje básico (han salido 7 y aunque podría escribir alguno más, tampoco
quiero aburriros) que no vienen en la lonely planet por si algún día alguno
visita KL.
1.- Hace falta un buen mapa. El gratuito que te dan en las
estaciones de tren es bueno? NO. El de la lonely planet (que me la han
prestado) es bueno? NO. En KL hay mil millones de calles y mil millones de
autopistas. Hace falta uno que vengan las autopistas señalizadas y
diferenciadas de las calles normales. En caso contrario el viajero medio puede
(yo, en este caso), pasarse dando
vueltas a la estación central durante una hora hasta que tenga que coger un
taxi al monumento más cercano. La razón es sencilla, el taxi, como vehículo que
es, puede ir por autopista; el viajero medio, como peatón, no. En cuanto a las
callejuelas, un poco de sentido de la orientación y circular sólo por “calles
gordas” pueden subsanarlo, aunque a veces se da un pequeño rodeo, pero con su
encanto.
2.- Hace falta agua, mucha agua. El maravilloso clima
malasio (no lo pongo ni entre comillas porque creo que la ironía se capta sin
necesidad de ponerlas) consiste en calor sofocante y humedad del 150%. Se suda,
se suda mucho. Se suda más que nunca se ha sudado en la vida. Se suda tanto que
el turista medio (otra vez yo) es capaz de beberse en todo el día tres litros
de agua y un par de cervezas y no tener que mear (mamá, tranquila, no tengo un
cólico al riñón, en cuanto he vuelto al aire acondicionado de casa mis vías
urinarias han vuelto a funcionar).
3.- Hace falta buen calzado y buena forma física. En defecto
de la última, se puede ser muy burro, o coger muchos taxis. El viajero medio
(me gusta esto de denominarme en tercera persona como el viajero medio) que es
burro y no le gusta coger taxis porque en el mapa “está al-lao” tiene que tener
buenos pies y ser muy burro. KL es una ciudad con pocas cosas que visitar y
entre ellas, aparte de grandes distancias, no hay más que calles donde no
pasean ni los autóctonos y algunas autopistas no señaladas en el mapa que hacen dar rodeos. Para darle más alegría, lo de señalizar los
monumentos o los nombres de las calles parece que está prohibido por ley
(vuelta al punto 1).
4.- Si total, no hay tanto que ver; esto me lo paseo yo en
un día. Error. Aunque efectivamente hay poco que ver, hay que planificarlo y
ver las cosas poquito a poco. La ciudad tiene sitios encantadores donde no sólo
hay que pasar y hacer tres (o trescientas) fotos, sino que hay que sentarse en
un puestecillo cutre y tomarse un té (o una cerveza) para sentirlos y
paladearlos (en algún post ya os hablaré de mi paso por el chinatown). Merdeka
Square (aunque llena de turistas), chinatown (no solo la calle principal que
viene en la guía, sino las laterales), la zona de los centros comerciales y los
puestos de comida (o lo que fuera eso, en alguno de los casos) callejera son
dignos de disfrutar tranquilamente.
5.- KL no es una ciudad para sufrir de la espalda. Toda la
columna vertebral es fundamental. Las lumbares por lo que se puede llegar a
andar; las dorsales para cargar con las botellas de agua, las cámaras y la guía
y las cervicales para mirar para arriba. KL es una ciudad de rascacielos y la
mitad del turismo se hace con cuidado de no matarse mientras caminas sin mirar
donde pisas. Que conste que este viajero medio no se ha tropezado ni una vez,
pero el riesgo está ahí.
6.- No es que las Petronas no sean tan grandes, que lo son y
mucho, es que están rodeadas de torres casi igual de altas que ellas, con lo
que no sirven como referencia visual. Solo las ves cuando estás debajo de ellas
y a punto de entrar en el centro comercial de hiper-mega-lujo que tienen debajo
(para este viajero medio el paseo por dentro del centro comercial le ha hecho
ver más diamantes que en sus 30 años de vida, y eso que solo he pasado por los
escaparates de una de las seis plantas). Lo mismo sirve para la torre Medara KL
(de hecho es más alta que las Petronas, pero como es torre y no edificio juega
en otra liga y no se ha hecho tan famosa). En este último caso, no hay un
centro comercial debajo, sino un parque natural con rampas de un 9,5%
(señalizado, no exagerado) que el viajero medio, si no conoce de antemano (como
fue el caso) el punto 3, sufrirá.
7.- Último consejo, pero que da título al post: Es
ESTRICTAMENTE NECESARIA protección solar. Por dos razones básicas: Una, que lo
de “con esta humedad no puedes quemarte porque estás hidratado” o lo de “si
tampoco hace tanto sol” es falso; y aunque lo parezca (lo del sol), es
totalmente falso y no sirve como excusa. Dos: El concepto “after-sun” no
existe. No existe ni en las droguerías pijas del guetto. Como es obvio, el
viajero común que se olvida de protegerse termina con la calva y el cuello como
un tomate; lo que queda fenomenal para mañana ir a la oficina.
Seguiremos informando….
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