lunes, 24 de marzo de 2014

Que te que té? Que me quemé…

Después de un sábado light para recuperarme de la fiesta del viernes por la noche donde básicamente salí del guetto por el "qué dirán" a ver la mezquita del barrio (muy bonita por cierto), el domingo tocaba turismo del duro, así que en base a mi experiencia del día paso a daros siete sencillos trucos de viaje básico (han salido 7 y aunque podría escribir alguno más, tampoco quiero aburriros) que no vienen en la lonely planet por si algún día alguno visita KL.

1.- Hace falta un buen mapa. El gratuito que te dan en las estaciones de tren es bueno? NO. El de la lonely planet (que me la han prestado) es bueno? NO. En KL hay mil millones de calles y mil millones de autopistas. Hace falta uno que vengan las autopistas señalizadas y diferenciadas de las calles normales. En caso contrario el viajero medio puede (yo, en este caso), pasarse  dando vueltas a la estación central durante una hora hasta que tenga que coger un taxi al monumento más cercano. La razón es sencilla, el taxi, como vehículo que es, puede ir por autopista; el viajero medio, como peatón, no. En cuanto a las callejuelas, un poco de sentido de la orientación y circular sólo por “calles gordas” pueden subsanarlo, aunque a veces se da un pequeño rodeo, pero con su encanto.

2.- Hace falta agua, mucha agua. El maravilloso clima malasio (no lo pongo ni entre comillas porque creo que la ironía se capta sin necesidad de ponerlas) consiste en calor sofocante y humedad del 150%. Se suda, se suda mucho. Se suda más que nunca se ha sudado en la vida. Se suda tanto que el turista medio (otra vez yo) es capaz de beberse en todo el día tres litros de agua y un par de cervezas y no tener que mear (mamá, tranquila, no tengo un cólico al riñón, en cuanto he vuelto al aire acondicionado de casa mis vías urinarias han vuelto a funcionar).

3.- Hace falta buen calzado y buena forma física. En defecto de la última, se puede ser muy burro, o coger muchos taxis. El viajero medio (me gusta esto de denominarme en tercera persona como el viajero medio) que es burro y no le gusta coger taxis porque en el mapa “está al-lao” tiene que tener buenos pies y ser muy burro. KL es una ciudad con pocas cosas que visitar y entre ellas, aparte de grandes distancias, no hay más que calles donde no pasean ni los autóctonos y algunas autopistas no señaladas en el mapa que hacen dar rodeos. Para darle más alegría, lo de señalizar los monumentos o los nombres de las calles parece que está prohibido por ley (vuelta al punto 1).

4.- Si total, no hay tanto que ver; esto me lo paseo yo en un día. Error. Aunque efectivamente hay poco que ver, hay que planificarlo y ver las cosas poquito a poco. La ciudad tiene sitios encantadores donde no sólo hay que pasar y hacer tres (o trescientas) fotos, sino que hay que sentarse en un puestecillo cutre y tomarse un té (o una cerveza) para sentirlos y paladearlos (en algún post ya os hablaré de mi paso por el chinatown). Merdeka Square (aunque llena de turistas), chinatown (no solo la calle principal que viene en la guía, sino las laterales), la zona de los centros comerciales y los puestos de comida (o lo que fuera eso, en alguno de los casos) callejera son dignos de disfrutar tranquilamente.

5.- KL no es una ciudad para sufrir de la espalda. Toda la columna vertebral es fundamental. Las lumbares por lo que se puede llegar a andar; las dorsales para cargar con las botellas de agua, las cámaras y la guía y las cervicales para mirar para arriba. KL es una ciudad de rascacielos y la mitad del turismo se hace con cuidado de no matarse mientras caminas sin mirar donde pisas. Que conste que este viajero medio no se ha tropezado ni una vez, pero el riesgo está ahí.

6.- No es que las Petronas no sean tan grandes, que lo son y mucho, es que están rodeadas de torres casi igual de altas que ellas, con lo que no sirven como referencia visual. Solo las ves cuando estás debajo de ellas y a punto de entrar en el centro comercial de hiper-mega-lujo que tienen debajo (para este viajero medio el paseo por dentro del centro comercial le ha hecho ver más diamantes que en sus 30 años de vida, y eso que solo he pasado por los escaparates de una de las seis plantas). Lo mismo sirve para la torre Medara KL (de hecho es más alta que las Petronas, pero como es torre y no edificio juega en otra liga y no se ha hecho tan famosa). En este último caso, no hay un centro comercial debajo, sino un parque natural con rampas de un 9,5% (señalizado, no exagerado) que el viajero medio, si no conoce de antemano (como fue el caso) el punto 3, sufrirá.

7.- Último consejo, pero que da título al post: Es ESTRICTAMENTE NECESARIA protección solar. Por dos razones básicas: Una, que lo de “con esta humedad no puedes quemarte porque estás hidratado” o lo de “si tampoco hace tanto sol” es falso; y aunque lo parezca (lo del sol), es totalmente falso y no sirve como excusa. Dos: El concepto “after-sun” no existe. No existe ni en las droguerías pijas del guetto. Como es obvio, el viajero común que se olvida de protegerse termina con la calva y el cuello como un tomate; lo que queda fenomenal para mañana ir a la oficina.


Seguiremos informando….

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