Aunque durante los primeros post de este blog confundía los
términos, algún lector habitual a estas alturas se ha podido dar cuenta de que
ya no utilizo los términos “malayo” y “malasio” indistintamente. Quizás alguien
se haya dado cuenta de que hay algo raro en cómo los utilizo pero siga sin
tener ni idea de por qué lo hago. Y tal vez, algún otro lector ni se haya dado
cuenta. El caso es que no es lo mismo ser malayo que ser malasio.
El gentilicio de Malasia es malasio. El caso es que existen
tres etnias predominantes en este país: los chinos, los hindús y los
“aborígenes”. Los primeros y los segundos son los que al no tener ningún rasgo
distintivo, y dado su origen emigrante y extranjero (aunque puedan llevar aquí
más de diez generaciones) son los considerados malasios. Los aborígenes (de
hecho no de la parte continental del país, sino de la isla de Borneo, la cual
es parcialmente territorio nacional de Malasia) son los considerados malayos.
Es importante no confundir los términos ya que tanto los que provienen
originariamente de China o de India pueden ser orgullosos malasios se ofenden
si les denominan malayos y viceversa.
Pero vayamos a lo importante: a lo interesante de ser
malayo. Un malayo tiene tres características básicas: es autóctono, es musulmán
y está hiper-protegido por el estado. De hecho, en la historia de Malasia,
todos los presidentes han sido malayos y todos se han encargado de preservar el
poder en el pueblo malayo, bien sea protegiendo legalmente la “casta” (el tema
del sufragio “universal” aquí es interpretado de un modo bastante restrictivo
para favorecer a los malayos) bien sea dotándose de privilegios absurdos que
hacen que ser malayo mole mucho. En cuanto a la religión, va con la casta y de
hecho al igual que el hijo de un malayo es oficialmente malayo, aunque se
convierta a otra fé, no puede oficialmente cambiarse de religión. De hecho el
hijo de, por ejemplo, un malayo y un extranjero criado en otra religión diferente
al islam es, por definición legal malayo y por ende musulmán; y no puede
renunciar a ser oficialmente ni lo uno ni lo otro (parece ser que se han dado
casos absurdos de católicos conversos de tercera o cuarta generación a los que
legalmente se les entierra por el rito musulmán porque en su DNI pone que son
malayos, pese a que la familia intente oponerse; y parece ser que hay hasta
sentencias de la Corte Nacional que lo refrendan).
El caso es que entre los privilegios del malayo que me han
contado (pese a que seguro tienen muchos más) están el tener los 5 descansos de
oración en su jornada laboral más el descanso de comida, más (apretaos los
machos) el descanso del té (!!!!), preciosa tradición que dejaron aquí los
británicos cuando esto fue protectorado. Además, cualquier empresa de más de 50
trabajadores tiene que tener un mínimo de un 5% de la plantilla de malayos (10%
en empresas más grandes), que por cierto tienen derecho a 5 o 6 días más de
vacaciones al año a nivel legal y no existe empresa en Malasia (incluso la mía,
según he descubierto hoy) sin un directivo en nómina que sea malayo (en el caso
de la mía, tenemos a una señora malaya que cobra por no venir a trabajar más
que una vez al año cuando hay “junta de accionistas”, viene, firma el acta, cobra
sus dietas y se va).
Como es normal, si tienes empleo casi asegurado en las
mismas condiciones (a nivel salarial, pero mejores a nivel vacaciones), de tus
8 horas de jornada te pasas más de 2 de descansos retribuidos y además eres
indispensable en tu empresa (no sé cómo va pero para despedirlos es más
difícil); como es normal te haces más vago que Carpanta. Y eso convierte,
además de en idiotas, a tus compañeros a las empresas malasias en algo
inoperante.
Ayer fui a una reunión en la gestoría que nos lleva las
cuentas de la empresa de aquí. Reunión
con una de las socias y con nuestra gestora. La gestoría es una de las
grandes y emplea como a unas 60 o 70 personas (por ende a 4 malayos mínimo) y
en teoría cada gestor de cuentas (por llamarlo de alguna manera) debería llevar
unas 15 o 20 empresas. El caso es que en el departamento en el que estamos
nosotros es donde están todos los malayos de la empresa y nuestra gestora tiene
que llevar ella sola unas 50. No voy a decir nada a favor de la chino-malasia
en cuestión porque es una inútil (sin acritud, pero inútil e inepta) y porque
ha aceptado las costumbres malayas de la vagancia y del pasar de todo como
suyas; pero es un poco de locos que se triplique su carga de trabajo por el
mero hecho de no ser malaya (si realmente hiciera su trabajo me daría mucha más
pena, pero como no lo hace, no me da tanta).
En resumen, que he decidido que como se puede adquirir el
status de malayo por matrimonio si eres capaz de abrazar el Corán (parece ser
que la “prueba” de musulmanidad te la hacen durante del Ramadam para que puedas
demostrar que abrazas a Alá como tu dios a las duras y a las maduras), si en el
futuro todo me va muy, muy, muy mal, creo que lo dejo todo, busco una malaya de
buen ver, me cambio de religión y me vengo a Malasia a vivir de la importancia
de ser malayo. Si es que es un chollo! Alguien se apunta?
Seguiremos informando….
No hay comentarios:
Publicar un comentario