viernes, 21 de marzo de 2014

Por fin es viernes!!!

Reconozcámoslo, hasta ahora mi vida malasia ha sido aburrida. De casa al trabajo y del trabajo a casa. Es cierto que entre mi facilidad para sorprenderme, y mi forma de contar las cosas he podido ir escribiendo cosas distintas a lo que ocupa mi día a día en gran medida. También es cierto que no he querido empezar a hacer propaganda de mi empresa ni aburrir al personal con disertaciones contables y de cómo reducir los costes de almacenaje en Francia. Eso ha sido mi vida en KL, encerrado en mi guetto y currando unas 11 o 12 horas al día (afortunadamente estoy entrando a las 9:30, con lo que me da tiempo a dormir 10 horas diarias). Pero llega el fin de semana (a mis queridos lectores españoles sólo os puedo decir “chincha rabiña, que aquí empieza antes el fin de semana!!!!”) y toca empezar a tener contacto con los locales.

El primer plato fuerte empieza esta misma tarde, en cuanto cuelgue esto y apague el ordenador. Mi jefe organiza una fiesta en su casa porque ha sido/es/será su cumpleaños. Por lo que ha contado a los que nos ha invitado de la oficina (a la mujer a la que sustituyo y a mi; y no sé si al chino de IT, pero como es tan raro me enteraré cuando llegue allí y le vea o no) es una fiesta “entre amigos” a la que no hay que llevar nada y a la que están invitadas unas 50-60 personas con “quien quieran llevar, ya sabes, pareja, amigos, familia…”. La verdad es que el tipo debe de vivir en dos o tres plantas de las torres Petronas, porque aunque “luego faltan siempre como un 20 o 30% de los invitados” a mi las cuentas me salen como que va a haber allí más gente que el metro a la una, o como se dice aquí, el monorail a la una (sí, en KL hay monorail y no hace falta decir que pienso usarlo este finde mientras en mi cabeza tararéo la canción de aquel maravilloso capítulo de los Simpsons). De todos modos, esto promete: fusión franco-alemana (mi jefe) y mexicana (su mujer) con todo bicho vivente que pase por allí. Creo que no habrá muchos malayos en la fiesta por las “maravillas” que habla mi jefe de ellos, pero quién sabe. A mi con que me pongan una cervecita y algo de comer que no pique demasiado, me vale.

El resto del fin de semana supongo que no pararé por casa, como mucho, agotado para estrenar la piscina y ver si aquí lo de tener pelo en el pecho lo consideran exótico a la par de sexy y además de con trabajo regreso a España con una Malasia (o de cualquier otra nacionalilad, sabéis que no soy racista) que presentar a mi madre.


Seguiremos informando.

1 comentario:

  1. Muy bien Pablo! Ahora toca leer tu blog, estupendo :-)
    Oye, como me suscribo para que me avisen por mail de cuando sacas una nueva entrada? Muchos besos y buen finde!

    ResponderEliminar