Reconozcámoslo, hasta ahora mi vida malasia ha sido
aburrida. De casa al trabajo y del trabajo a casa. Es cierto que entre mi
facilidad para sorprenderme, y mi forma de contar las cosas he podido ir
escribiendo cosas distintas a lo que ocupa mi día a día en gran medida. También
es cierto que no he querido empezar a hacer propaganda de mi empresa ni aburrir
al personal con disertaciones contables y de cómo reducir los costes de
almacenaje en Francia. Eso ha sido mi vida en KL, encerrado en mi guetto y
currando unas 11 o 12 horas al día (afortunadamente estoy entrando a las 9:30,
con lo que me da tiempo a dormir 10 horas diarias). Pero llega el fin de semana
(a mis queridos lectores españoles sólo os puedo decir “chincha rabiña, que
aquí empieza antes el fin de semana!!!!”) y toca empezar a tener contacto con
los locales.
El primer plato fuerte empieza esta misma tarde, en cuanto
cuelgue esto y apague el ordenador. Mi jefe organiza una fiesta en su casa
porque ha sido/es/será su cumpleaños. Por lo que ha contado a los que nos ha
invitado de la oficina (a la mujer a la que sustituyo y a mi; y no sé si al
chino de IT, pero como es tan raro me enteraré cuando llegue allí y le vea o
no) es una fiesta “entre amigos” a la que no hay que llevar nada y a la que
están invitadas unas 50-60 personas con “quien quieran llevar, ya sabes,
pareja, amigos, familia…”. La verdad es que el tipo debe de vivir en dos o tres
plantas de las torres Petronas, porque aunque “luego faltan siempre como un 20
o 30% de los invitados” a mi las cuentas me salen como que va a haber allí más
gente que el metro a la una, o como se dice aquí, el monorail a la una (sí, en
KL hay monorail y no hace falta decir que pienso usarlo este finde mientras en
mi cabeza tararéo la canción de aquel maravilloso capítulo de los Simpsons). De
todos modos, esto promete: fusión franco-alemana (mi jefe) y mexicana (su
mujer) con todo bicho vivente que pase por allí. Creo que no habrá muchos
malayos en la fiesta por las “maravillas” que habla mi jefe de ellos, pero
quién sabe. A mi con que me pongan una cervecita y algo de comer que no pique
demasiado, me vale.
El resto del fin de semana supongo que no pararé por casa,
como mucho, agotado para estrenar la piscina y ver si aquí lo de tener pelo en
el pecho lo consideran exótico a la par de sexy y además de con trabajo regreso
a España con una Malasia (o de cualquier otra nacionalilad, sabéis que no soy
racista) que presentar a mi madre.
Seguiremos informando.
Muy bien Pablo! Ahora toca leer tu blog, estupendo :-)
ResponderEliminarOye, como me suscribo para que me avisen por mail de cuando sacas una nueva entrada? Muchos besos y buen finde!