jueves, 20 de marzo de 2014

Mi caaasaaaaa

A petición de mi madre (biológica) y de todas mis otras “madres” que se preocupan por dónde estará viviendo el “niño”, creo que es menester y obligación, si quiero callarlas, hablar en este post de mi alojamiento. Y ya de paso cumplo con lo prometido de escribir sobre mi guetto.

Mi guetto, o también denominado “mi  jaula de oro” es el complejo “publika” (para que lo busquéis en google, aunque maps no tiene Street view de la zona, en images se pueden ver unas cuantas buenas). Se trata del mayor complejo urbanístico jamás construido en Malasia y según alguna fuente (todavía sin contrastar) de la parte oriental de Asia. El caso es que es un complejo gigante compuesto por el supercentro comercial homónimo con tiendas de lujo, galerías de arte y supermercado en el interior y bares y restaurantes en el exterior, cinco torres de oficinas, seis torres de viviendas y seis o siete sótanos de parking. Y por si todo esto no fuera poco, dentro del “complejo”, cruzando la calle, hay un condominio con chalets de lujo. Todo ello con seguridad privada, circuito cerrado de cámaras, servicio de aparcacoches 24 horas, jardineros, limpieza,... Para que os hagáis una idea es como coger cuatro manzanas de la mejor zona del Barrio de Salamanca y ponerle la mejor zona del Viso enfrente; construyendo debajo un mega-parking subterraneo y triplicando las medidas de seguridad y multiplicando todo ello por diez y añadiendo que la construcción es de hace menos de una década y todo está en las mejores calidades. Por tener, tenemos un parque con columpios (pero está demasiado bien vigilado para colarme en el tobogán). Y en el propio guetto, no sólo está mi casa, sino también mi oficina y todos los lugares de Malasia que he pisado hasta la fecha si excluimos el trayecto del aeropuerto.

La oficina está sólo en la planta 6 del bloque D2; una vulgaridad, ya que el bloque D2 por un lado da al parking de servicio por donde cargan los camiones, aunque por el otro estén los restaurantes con mejor pinta (quizás excepto los de la Gran Plaza central que tengo todavía que explorar más detenidamente) y tiene vistas a toda la parte sur (lamentablemente las petronas están hacia el norte o noroeste pero se ve el edificio de matrade, también localizable por google maps y google images).

En cuanto a mi piso (ya llego, mamás) se podría definir como una habitación gigante de apartahotel situada en un piso 11, con su baño amplio, su habitación enorme y su entrada/cocinita de playmovil consistente en una pila, una nevera y un microondas (efectivamente, no he dicho nada de los fuegos/vitrocerámica/placa eléctrica porque no hay). Suma facilidades como armario empotrado, aire acondicionado, ventilador, televisión de 38 pulgadas (en el que sólo he sido capaz de sintonizar un canal, de documentales y en malasio), una ventana que ocupa casi toda la pared del fondo (unos 3,5 o 4 metros) y con cortinas (en la redacción del post original no había comentado esto, pero al releerlo sé que más de una “mama” me iba a preguntar por este detalle) y ya tienes mi apartamento. Pero aparte de eso el edificio “urban” (los del bloque C4 somos así de chulos y ponemos nombres a las torres de viviendas) tenemos una superpiscina cubierta de unos 30 metros en la planta 12 (localizada, visitada pero todavía no estrenada) un gimnasio en la 10 (localizado, no visitado, no creo que estrenable aunque ya se verá) y pistas de squash y paddel y badmigton en la planta 17 o 18 (ni localizadas, ni visitables ni estrenables).

Y es el momento en el que el lector más avezado se esté preguntando si esto es para todos los públicos; y la respuesta obvia es que no. Mi habitación cuesta al mes unos 1500 Ringgits (las rupias locales), es decir unos 350€, lo cual no parece mucho si no tenemos en cuenta que el salario medio aproximado de la gente es de unos 300 Ringgits (regla nemotécnica para recordar el nombre: Cómo se dice en inglés "hazlo sonar"? Pues eso, ring it) al mes; lo cual convierte mi alquiler en algo que solo pueden permitirse sumando íntegramente 5 meses de salario. Y por eso aquí vivimos mayoritariamente expatriados de estancias cortas (creo que en la torre B3 tienen pisos más grandes y hasta alguno de dos habitaciones para estar más tiempo o con la familia) que cobramos en euros o de empresas internacionales que pagan salarios “europeos”.  Es cierto que tiene su encanto el coger ascensores con aire acondicionado y tener a pie de casa restaurantes con su licencia y sus certificados de calidad; pero me conocéis y sabéis que estoy deseando que llegue el fin de semana para visitar la KL profunda, ver calles sucias y comer en puestecillos callejeros alguna cosa que no sepa qué es y que me acabe de sacar un señor del cubo que le sirvió como cacerola… Pero todo a su tiempo, todavía queda un poco para que os cuente esa experiencia.


Seguiremos informando…

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