A petición de mi madre (biológica) y de todas mis otras “madres” que se
preocupan por dónde estará viviendo el “niño”, creo que es menester y
obligación, si quiero callarlas, hablar en este post de mi alojamiento. Y ya de
paso cumplo con lo prometido de escribir sobre mi guetto.
Mi guetto, o también denominado “mi jaula de oro” es el complejo “publika” (para que lo busquéis en google, aunque maps no tiene Street
view de la zona, en images se pueden ver unas cuantas buenas). Se trata del mayor complejo urbanístico jamás construido en
Malasia y según alguna fuente (todavía sin contrastar) de la parte oriental de
Asia. El caso es que es un complejo gigante compuesto por el supercentro
comercial homónimo con tiendas de lujo, galerías de arte y supermercado en el
interior y bares y restaurantes en el exterior, cinco torres de oficinas, seis
torres de viviendas y seis o siete sótanos de parking. Y por si todo esto no
fuera poco, dentro del “complejo”, cruzando la calle, hay un condominio con
chalets de lujo. Todo ello con seguridad privada, circuito cerrado de cámaras,
servicio de aparcacoches 24 horas, jardineros, limpieza,... Para que os hagáis
una idea es como coger cuatro manzanas de la mejor zona del Barrio de Salamanca
y ponerle la mejor zona del Viso enfrente; construyendo debajo un mega-parking
subterraneo y triplicando las medidas de seguridad y multiplicando todo ello
por diez y añadiendo que la construcción es de hace menos de una década y todo
está en las mejores calidades. Por tener, tenemos un parque con columpios (pero
está demasiado bien vigilado para colarme en el tobogán). Y en el propio
guetto, no sólo está mi casa, sino también mi oficina y todos los lugares de
Malasia que he pisado hasta la fecha si excluimos el trayecto del aeropuerto.
La oficina está sólo en la planta 6 del bloque D2; una
vulgaridad, ya que el bloque D2 por un lado da al parking de servicio por donde
cargan los camiones, aunque por el otro estén los restaurantes con mejor pinta
(quizás excepto los de la Gran Plaza central que tengo todavía que explorar más
detenidamente) y tiene vistas a toda la parte sur (lamentablemente las petronas
están hacia el norte o noroeste pero se ve el edificio de matrade, también localizable por google maps y google images).
En cuanto a mi piso (ya llego, mamás) se podría definir como
una habitación gigante de apartahotel situada en un piso 11, con su baño
amplio, su habitación enorme y su entrada/cocinita de playmovil consistente en
una pila, una nevera y un microondas (efectivamente, no he dicho nada de los fuegos/vitrocerámica/placa eléctrica porque no hay). Suma facilidades como armario empotrado,
aire acondicionado, ventilador, televisión de 38 pulgadas (en el que sólo he
sido capaz de sintonizar un canal, de documentales y en malasio), una ventana
que ocupa casi toda la pared del fondo (unos 3,5 o 4 metros) y con cortinas (en
la redacción del post original no había comentado esto, pero al releerlo sé que
más de una “mama” me iba a preguntar por este detalle) y ya tienes mi
apartamento. Pero aparte de eso el edificio “urban” (los del bloque C4 somos
así de chulos y ponemos nombres a las torres de viviendas) tenemos una
superpiscina cubierta de unos 30 metros en la planta 12 (localizada, visitada
pero todavía no estrenada) un gimnasio en la 10 (localizado, no visitado, no
creo que estrenable aunque ya se verá) y pistas de squash y paddel y badmigton en la planta
17 o 18 (ni localizadas, ni visitables ni estrenables).
Y es el momento en el que el lector más avezado se esté
preguntando si esto es para todos los públicos; y la respuesta obvia es que no.
Mi habitación cuesta al mes unos 1500 Ringgits (las rupias locales), es decir
unos 350€, lo cual no parece mucho si no tenemos en cuenta que el salario medio
aproximado de la gente es de unos 300 Ringgits (regla nemotécnica para recordar el nombre: Cómo se dice en inglés "hazlo sonar"? Pues eso, ring it) al mes; lo cual convierte mi
alquiler en algo que solo pueden permitirse sumando íntegramente 5 meses de
salario. Y por eso aquí vivimos mayoritariamente expatriados de estancias
cortas (creo que en la torre B3 tienen pisos más grandes y hasta alguno de dos
habitaciones para estar más tiempo o con la familia) que cobramos en euros o de
empresas internacionales que pagan salarios “europeos”. Es cierto que tiene su encanto el coger
ascensores con aire acondicionado y tener a pie de casa restaurantes con su
licencia y sus certificados de calidad; pero me conocéis y sabéis que estoy
deseando que llegue el fin de semana para visitar la KL profunda, ver calles
sucias y comer en puestecillos callejeros alguna cosa que no sepa qué es y que
me acabe de sacar un señor del cubo que le sirvió como cacerola… Pero todo a su
tiempo, todavía queda un poco para que os cuente esa experiencia.
Seguiremos informando…
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