Parece que no, pero ya llevo dos
semanas y pico aquí. He aprendido, me he enfrentado a taxistas
camicaces, he conocido a gente de lo más singular, he descubierto
mínimamente un país de lo más interesante con gente de lo más
rara, he vivido dos o tres aventurillas de las que recordaré durante
muchos años, he trabajado, he reído y realmente no he pasado ningún
momento malo (aunque quedaría mucho más poético, pero sería falso
decir que he reído y he llorado). También me he descubierto un poco
más a mi mismo, he visto de lo que era capaz de hacer fuera de mi
esfera de confort. He lavado calzoncillos sucios a mano y he estado
en un comité de dirección, conectado con la otra punta del mundo
por skype. He aprendido y he enseñado.
He hecho muchas
cosas, y por fin el mes se acaba y también he cobrado (que ya me iba
tocando). Realmente este post no tiene mucha enjundia, pero es una
reflexión que me he hecho a mi mismo en un momento de paz y me he
dado cuenta de que a cualquiera que me hubiera dicho que iba a estar
así y aquí hace tan solo quince días, le hubiera dicho que estaba
loco. Las cosas cambian, muchas veces a mejor y con asumir un poco el
espíritu del cambio y dejarse llevar, a veces es suficiente. Supongo
que en otros quince días mi vida habrá dado otro cambio y estaré
más cerca de casa y de todas las personas a las que quiero, pero mi
vida será diferente, no solo porque he cobrado, sino porque me lo he
ganado. No solo porque he viajado sino porque lo he vivido. No solo
porque esté en otro sitio, sino porque he cambiado. Y lo más
importante de todo, con quien más o quien menos (de la gente que me
importa), lo he compartido.
Seguiremos informando….
No hay comentarios:
Publicar un comentario