martes, 8 de abril de 2014

Cómo comen? Comen como comen.

Aunque esto podía haberlo escrito en mi primera semana aquí, lo escribo ahora. La verdad es que después del último post que era más a nivel reflexión personal quería escribir alguna otra batallita de diferencia cultural. Así que allá vamos.
Los malasios comen como comen. Y por qué digo esto? No por la calidad o la elaboración de la comida (una vez más el pueblo malasio, por no tener nada, no tiene ni cocina; se limitan a copiar y “aderezar” al gusto local las cocinas hindú y china) sino por el cómo lo comen. La historia bonita dice que un malayo (y extrapolándolo, cualquier malasio) no pone nunca un cuchillo en la mesa. Según dicen, a la mesa sólo te sientas con amigos, familia o gente a la que más o menos estimas; con lo que no hay necesidad de tener un “arma” a mano (sigo teniendo que enterarme de cómo va la cosa con los suegros, yernos y cuñados pesados). De hecho, es una falta de respeto y de educación sentar a alguien a tu mesa y ponerle un cuchillo. La historia menos bonita dice que los ingleses, en su época colonial, desarmaron a los malasios hasta tal punto que no tenían casi ni cuchillos. La razón pragmática dice que como el 80% de la comida sale ya troceada de la cocina, no son necesarios con lo que se prescinde de ellos. Sea cual sea la razón, para mi la ausencia de cuchillos supone dos grandes inconvenientes.
El primero de los problemas, y más obvio, es el de cómo partir lo que no sale partido de la cocina. Como ya he dicho un 80% de la comida está ya troceada en el plato, con lo que parece que no hace falta usar cuchillo. Y además, del otro 20% hay muchas cosas que o son tan blandas que no hace falta (como los dumplins chinos) o no se parten (como los noodles). No obstante siempre queda ese porcentaje de cosas que, o salen de la cocina troceadas en porciones que no entran en la boca, o que salen directamente sin partir.
El segundo de los problemas es la etiqueta. Si, en serio, la etiqueta a la hora de comer. A mi me educaron en la teoría del “donde fueres haz lo que vieres” y eso intento, pero llega un momento en el que te das cuenta de que hay ciertas conexiones neuronales preestablecidas que te impiden llegar a la imitación, o hacen que quede muy ortopédica.
El primero de los problemas, el malasio medio lo soluciona con la suma de una cuchara y un tenedor.. La técnica base es lo que se viene conociendo como “el desgarre” y consiste en sujetar con la cuchara al plato el trozo que se pretende partir y tirar con el tenedor hasta que el trozo de comida se desgarra y se convierte en un número indeterminado de trozos inferiores. Generalmente dos, pero hay profesionales y gente torpe que es capaz de conseguir varios sub-trozos. “El desgarre” es una técnica que hay que practicar y cuidar mucho, ya que algún plato puede contener salsa, lo que por el bien de tu compañero de mesa a quien no quieres ni manchar ni matar, obliga al “desgarrador” a llevar a cabo la operación con sumo cuidado.
Y el gran problema para mi es la técnica. Como persona criada en una “familia de a bien” europea, me enseñaron que si se utilizan las dos manos para usar cubiertos, se coge el tenedor con la izquierda, el cuchillo con la derecha y una vez cortado el alimento, este queda en el tenedor (en la izquierda) que es el que se introduce en la boca. Hasta ahí todo claro. Pero ahora sustituyamos el cuchillo por una cuchara. Qué intenta hacer uno, pues con cuidadito procede al “desgarre” y cuando lo consigue, sin mancharse la camisa ni la camisa del de al lado, introduce el alimento “desgarrado” que está en el tenedor en la boca. ERROR!!!! Recordemos que estoy en un país musulmán y con una creencia absurdamente exagerada en ese pasaje del Corán que dice que la mano zurda no se debe utilizar para nada. Es decir, que no te puedes introducir en la boca nada que sujete tu mano izquierda porque entonces comes algo “impuro”. Ahora repitamos la operación: Tenedor en la izquierda y cuchara en la derecha (se coge así), procedamos al “desgarre” y cuando ya tenemos la comida desgarrada, con la cuchara retiramos lo que se ha quedado pinchado en el tenedor utilizando la cuchara, con el tenedor limpio empujamos la comida recién desgarrada a la cuchara y la cuchara (que está en la derecha) es la que se introduce en la boca. Si al leerlo parece difícil, hacerlo, y más aún cuando pretendes intentar comer y no estás para tonterías, es mucho más complicado. Hacerlo bien es un esfuerzo ímprobo, y hacerlo mal es una falta de educación equivalente a mear encima de la mesa. La cosa tiene bemoles. Si alguno de vosotros lo está intentando visualizar y le parece fácil, ahí dejo el reto: el otro día me comí un muslo de pollo... frito... y con la piel crujiente... y sobre el plato también había salsa... A ver si es tan fácil...
PD: Quedaos tranquilos, el día del chuletón con mi jefe sí nos pusieron cuchillo

Seguiremos informando….

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