lunes, 7 de abril de 2014

Comenzando la cuenta atrás a lo grande

Parece que no, pero ya llevo aquí tres semanas, y mi aventura malasia empieza a tocar a su fin. Es cierto que no es el fin de la aventura, pero sí el fin de esta parte. La próxima, me llevará a tierras malagueñas donde, teniendo en cuenta que no hay mucha diferencia cultural y que tendré Whatsapp, terminaré posteando poco o nada. Pero de momento me queda aquí hasta el jueves por la noche (llego a Madrid el viernes a mediodía) y todavía me quedan un par de cosas que contar.

Hoy (ayer no escribí y estoy volviendo al modo escribir en directo) no ha sido un día más. No lo digo porque no siga solo ante el peligro, ni porque no haya llovido. Lo digo porque hoy ha sido el último día de mi jefe aquí. Esta noche el cogía un vuelo para irse de de vacaciones y me ha dejado a cargo de todo. "Ves todo esto, Panchito? Pues algún día todo esto será tuyo" decían en la película (quien no sepa de qué película hablo, tiene mucho que aprender sobre cine español). Y más o menos es lo que me dijo el viernes y hoy lo ha hecho realidad.

Cierto es que aquí somos cuatro gatos, y que posiblemente con seguir todo como hasta ahora, no haya problemas. Es más, recordemos que "estoy al timón" desde hoy a mediodía y hasta el jueves a media tarde que me marche de la oficina. No obstante, esta tarde he temblado un poquito (lo justo para que no se me notara) cada vez que alguien entraba en mi despacho (creo que no os lo había contado, pero sí, tengo despacho propio aquí, aunque cuando emigre a Málaga lo pierda porque allí lo compartiré).

El caso es que poco a poco esto va a tocando a su fin y cada vez Málaga (previo paso relámpago de dos noches en Madrid) está más cerca. Y depende de cómo se vea, a lo mejor está más lejos. Más lejos? Sí. Seguimos sin respuestas de los caseros malagueños a los que he escrito. Miento, he tenido una respuesta más. A mi mail de "perdona, puedes darme toda la información por mail porque estoy en el culo del mundo y sin teléfono" (sé que no estoy sin teléfono, pero lo digo para que no me frían a llamadas absurdas a horas poco aconsejables y que me cuesten un riñón) la contestación que he recibido del tercero de los caseros que se ha dignado a contestarme (y le ha costado más de una semana para leerse mi mail y contestar) ha sido "dame tu teléfono o llámame al mio". Así, casi literal. La verdad es que en España lo de tenerlos como el caballo de Espartero o el toro de Osborne se nos queda corto... En fin, espero que las dos tardes que tengo en Málaga para ver pisos me sean muy productivas, porque si no, me veo durmiendo debajo de un puente. Eso sí, como buen directivo, dormiré debajo de un puente abrazado a mi Mac. Pero debajo de un puente.

Seguiremos informando....

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