Segundo post del día. Hoy sí que he
salido de trabajar, me he venido a casa, he cenado y llega el momento
de escribir el segundo post que escribo hoy (el de antes le he
escrito apenas hace una hora). Pero tengo cosas para contar más que
de sobra así que no es un problema. Y es que llevo tiempo queriendo
hablar de ciertas señales.
No hablo de señales como que aquí la
gente conduce por el otro lado, que apretar el botón de cierre de
puertas de un ascensor sea deporte nacional, que para mostrar alegría
haya que golpearse el pecho, que los guardias de seguridad privada te
saluden con el saludo militar (levantando la mano y llevándola a la
frente), que los motacargas se llamen Lif Bomba (para una palabra que
aprendo en malasio, por muy cómica que sea, tiene poca utilidad
práctica), o que por definición no se den los buenos días (ni
cuando entras en un restaurante bien del guetto). Todo eso,
efectivamente son señales de que estás en Malasia (aunque
probablemente en muchos otros sitios del mundo). Pero me refiero a
las señales de la calle, a los carteles que te indican que no debes
hacer algo.
Desde que estoy aquí he visto señales
de lo más variopintas y cada día veo alguna más que me conquista.
Por ejemplo, anoche salí del bar (que no tiene baños dentro y hay
que usar los del centro comercial) y casi me meto en la sala de
oración musulmana de publika. La única diferencia entre la señal
de baño de caballeros (el típico hombre con cabeza de círculo
separada del resto del cuerpo) es que al de la zona de rezo le ponen
el gorrito de rezar musulmán. Y si ponen el baño en la siguiente
puerta, asumo que no habré sido el primero que casi entra a hacer
sus cosas en una zona sagrada (digo casi entro porque aunque llegué
a tocar el pomo de la puerta, no llegué a empujarla y me di cuenta
de qué era aquello; aunque apostaría que también habrá habido
gente que no haya sido tan rápida como yo y habrá terminado
bajándose la bragueta en mitad del “templo”).
Otra que me tiene fascinado, y que vi
por primera vez en el primer taxi que cogí (ver primer post con la
maleta colgando de un hilo) es el de prohibido besarse. Dos caritas
(obviamente un hombre y una mujer) intentan besarse pero cuando
tienen los labios cerca... ¡PAM! Un circulo rojo tachado les corta
el rollo. Es como la señal de prohibido fumar, pero con la parejita
que está a punto de darse su primer beso. Una lástima para ellos
dos, terminarán dándose el primer ósculo en alguna parte? Pues o
es en su casa o complicado, porque la señal, además de en muchos
taxis, se ve a menudo en parques y plazas públicas, centros
comerciales, tiendas, etc... Mamá, si vuelvo sin ligar, es que no he
podido entrar a ninguna malasia por no infringir la ley.
Pero las prohibiciones ridículas no se
quedan ahí. Mi guetto está forrado de señales de prohibido el uso
de casco (WTF?!?!?!?). Si bien es cierto que por las calles del
guetto circulan casco y que hacen caso al contenido de la señal, no
es por la señal, es porque aquí no lleva casco en la moto nadie.
Pero por qué está prohibido entonces? Pues yo, que curioso soy un
rato, pregunté a la de la reprografía de debajo de la oficina
mientras pedía que me hiciera una copia del sello de la empresa.
Resulta que lo de prohibir el casco es una “cuestión de seguridad”
para que se pueda ver la cara en todo momento a la gente y si hacen
algo y se graba, les puedan pillar. Claaaaaro. Como aquí nadie va
con gorra y gafas de sol, ni hay alguna mujer que lleva burka, es
algo muy lógico... Y lo de no prohibir el burka, por motivos
religiosos en este país, hasta lo podría entender, pero lo de las
gafas y la gorra... Es más, si llevo una careta de Jason (el de
viernes 13 para quien no sepa quién es) y una motosierra en la mano,
no me van a decir nada? Señor oficial, que no llevo casco, esto no
está prohibido...
Señales ridículas hay muchas, aunque
para ellos no lo sean tanto. De hecho, si un malasio va a España, a
lo mejor lo flipa con la de ceda el paso o con la de zona residencial
(esa, reconozcámoslo, es un poco ridícula). Quién sabe...
Seguiremos informando….
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